Nuestra trayectoria como alumnos nos hace poseer un sinfín de recuerdos y anécdotas relacionadas con los profesores que hemos tenido. Estoy segura de que todos hemos pensado en alguna ocasión cosas como “con lo fácil qué es y cómo se lía” o “vaya profesor que parece que le da vergüenza hablar en público”. Estos pensamientos, que aunque no siempre son negativos, reflejan un juicio de valor, sobre la actividad que el docente desempeña en el aula, un juicio que oculta la sensación de que ser profesor es muy fácil.

Este motivo es el que me ha hecho escoger como muestra significativa la actividad y su retroalimentación de observación y análisis de la gestión en el aula, desarrollada en la asignatura de Metodología de ELE. En la actividad mencionada, teníamos que analizar en particular la posición de la profesora en el aula y la comunicación no verbal, sin impartir juicios de valor sobre la misma. En una primera visualización anoté todos los aspectos que me parecían pertinentes y cuál fue mi sorpresa cuando al releerlos me di cuenta de que la mayoría llevaban implícito alguna valoración personal. A partir de este momento dupliqué mi esfuerzo para centrarme en realizar un análisis objetivo de la gestión del aula realizada por la profesora.

Pueden visualizar el vídeo en el siguiente enlace:

La retroalimentación de la profesora Paula Novillo fue la siguiente:
La observación es prácticamente objetiva en todo momento, lo cual no es tarea fácil. En este sentido me gustaría hacer un par de observaciones: en cuanto a esta labor de observación objetiva debemos ser conscientes de la asertividad de nuestro discurso; por ejemplo, cuando dices “Durante la sesión gesticula con las manos abiertas constantemente haciendo que el ambiente sea más distendido”. En este sentido, debemos evitar afirmaciones de forma continua que no están basadas en evidencias recogidas en la observación, en parámetros que puedan ser comprobados ni en fuentes teóricas (como habría sido, por ejemplo, preguntando a los alumnos si los gestos anteriormente mencionados han propiciado un ambiente más distendido o sustentando esta afirmación en alguna referencia teórica de forma explícita). Esto ocurre también en esa serie de acotaciones que haces en el transcurso del análisis, como: “Dependiendo del objetivo de las actividades desarrolladas en la clase moverse en exceso puede causar distracciones o conseguir la atención de los alumnos”. A este respecto cobra sentido apoyar todas estas afirmaciones en las fuentes teóricas consultadas, pues, si no lo hacemos, parece que estamos expresando nuestra opinión, por mucho que esta pueda obedecer a la lógica y al sentido común. Por tanto, habría sido necesario, por ejemplo, apoyarte en las fuentes teóricas de las que extraes ciertas afirmaciones para después añadir algo como “en base a lo expuesto por dichos autores y a los datos recogidos en la observación, los gestos empleados por la docente estarían propiciando un ambiente distendido”. Del mismo modo, también podemos modalizar nuestro discurso (estaría), como has hecho en alguna ocasión.

El informe presenta claridad en su exposición y se percibe la labor de introspección en la reflexión final. Con respecto a la corrección, tan solo se observan un par de errores de concordancia en número y alguna oración que requiere subordinarse a la anterior.

La labor de la observación en el aula no es fácil -como bien has reflejado en la reflexión final-, se aprende con la práctica y os ayudará en la realización de otras actividades que llevéis a cabo en el máster, así que ¡buen trabajo!

Por una parte, el resultado fue satisfactorio; pero por otra, al ver que entre líneas quedaron algunas valoraciones, entendí lo difícil que resulta realizar un análisis objetivo. De esta forma podría afirmar que, en la comunicación que se desarrolla en el aula, se pueden analizar aspectos como el mensaje, el tono de la voz y la expresión corporal, pero que los dos últimos juegan un papel decisivo en la interacción profesor alumno.

Hasta ahora, mi experiencia solo ha sido como alumna, por lo que ha sido enriquecedor analizar una situación real y con ella, aprender a observar desde otra perspectiva los movimientos que realiza un profesor en el aula. El conjunto de la actividad me ha hecho ser más consciente del impacto de nuestros movimientos, de nuestros gestos y actitudes, a la hora de transmitir y reforzar los mensajes lingüísticos. Otra dificultad añadida que presenta la comunicación no verbal es la inexistencia de reglas, ya que éstas dependerán siempre del contexto cultural y social en el que nos encontremos: nuestros movimientos y comportamiento en el aula no será el mismo frente a alumnos de origen oriental que frente a alumnos de diferentes nacionalidades, por lo que al final, dependerá de la pericia y capacidad de auto reflexión del profesor, encontrar el equilibro para evitar la ruptura en la comunicación.

En este último punto es donde veo las posibles limitaciones, o más bien ciertas dificultades, a la hora de llevar a la práctica lo aprendido. Es indiscutible la importancia que tiene la comunicación no verbal en el aula ya que ésta, dependerá siempre del contexto al que nos enfrentamos. Por ello, será vital que cada docente muestre interés por mejorar su capacidad comunicativa realizando una labor de auto análisis y reflexión constante, ya sea a través de mecanismos como las grabaciones o la observación por parte de otros compañeros.