Entre todos los aspectos trabajados hasta el momento en las diferentes asignaturas, uno de los más significativos en mi proceso de aprendizaje es el relacionado con el análisis de errores y la construcción y transformación de la interlengua. Por esta razón, tomo como muestra la actividad de análisis de errores de la asignatura Adquisición de Segundas Lenguas, impartida por Elisa Rosado. Debido a la extensión de la actividad, aportaremos solo algunos fragmentos de la retroalimentación de uno de los textos propuestos:

TEXTO B: “Mi viaje a Marruecos” (L1 japonés) Fui a Marruecos la semana Santa con unos amigos míos. Eran muy distintos entre España y Marruecos. Por ejemplo, tiene cultura arabe pues, las gentes se ponian ropas muy interesantes. Y fui al Sahara, se tardaron casi trenta y ocho horas desde Madrid hasta–sahara. No puedo olvidar las paisajes del Sahara y las estrellas. Eran muy bonitos y presiosas. Y también a mí muy interesa las gentes del Sahara. No puedo explico pero, no puedo olvidar los ojos de las gentes. A mí este viaje no me olvido de mi vida.

El segundo texto, titulado “Mi viaje a Marruecos”, está elaborado por un estudiante japonés. Entre los errores interlingüísticos encontramos al iniciar el texto “… la semana Santa” en lugar de “…esta semana Santa”. En japonés lo más parecido al artículo definido del español es el adjetivo demostrativo “sono” (Romero Díaz, J. y Kawaguchi, M., 2015 p. 826) de manera que los estudiantes suelen pensar primero en la forma que usarán para escribir en su L1 y después en su traducción, más o menos literal, a la L2. Bravísimo!!! La ausencia de determinantes en japonés, nos lleva a pensar que el alumno usa esta expresión de “la semana Santa”, sobre extendiendo el uso de expresiones más frecuentes como “la semana pasada”. Muy bien!

La carencia del uso de artículos en japonés hace que el estudiante los omita, aun conociendo las reglas gramaticales, produciendo así un error morfosintáctico, como en el caso de “hasta-sahara”, donde además comete un error léxico en el uso de “muy” por “mucho”, debido al posible uso del mismo adjetivo en japonés. Ok
La omisión del pronombre reflexivo “se” que se da en la frase “A mi este viaje no me olvido de mi vida”, o del “me” en “a mi muy interesa”, es muy frecuente en los aprendientes de español, no solo porque no existe esta relación en la lengua materna, sino también debido a la sutileza que supone su inclusión en la L2 (Fernández 1995, p.150). Bravísimo!!! En esta última frase, además, hay un error de conjugación que puede deberse a la similitud de conjugación del presente y el futuro en japonés. Un error por omisión, muy frecuente entre los estudiantes de origen japonés, es el de evitar el pluscuamperfecto (Fernández. 1995, p.151). En nuestro texto tendríamos un ejemplo, donde dice “se tardaron casi treinta horas”, podría sustituirse por “habían tardado”, sonando así más fluido y comprensible. Muy bien!!

Otro error interlingüístico presente en todo el texto, es la omisión total del acento. El acento español es prosódico y tiene un patrón diferente en función del contexto. En cambio, en el caso japonés, el acento es tonal y mantiene siempre el mismo patrón de manera que la diferenciación entre afirmaciones e interrogaciones no se percibe. Por lo tanto, podemos deducir que este estudiante japonés, en su estadio de aprendizaje, aún no ha asimilado la importancia del acento en español y aplica la misma regla de uso del acento japonés. Bravo!! (aunque falta referencia!)

En el caso del texto B, el alumno japonés inicia su discurso con un error intralingüístico relacionado con la fonología. Hace uso de “trenta” en lugar de “treinta”. Asumimos que se trata de un error fonológico, debido a que entre los hablantes de español a veces es difícil escuchar todas las sílabas, por lo que el estudiante tiende a escribir lo que habitualmente escucha (o pronuncia). Muy pero que muy bien!

Encontramos errores de concordancia en “eran muy distintos”, ya que refiriéndose a la Semana Santa, debería ser “era muy distinta” o “la gentes se ponían ropas”. En japonés no hay una distinción de género tan diferenciada como en español, a lo que se suma la dificultad de aprender y asimilar la concordancia que hay entre un nombre colectivo, seguido de un verbo en singular. Por lo tanto, asumimos que aún no ha asimilado las estructuras correctas. A estos errores de concordancia se añaden: “las paisajes” en lugar de “los paisajes” o “preciosas”, donde debe decir “preciosos”, ambos en masculino. Bravo!!

El orden de las palabras hacen que el texto no sea fluido, obteniendo como resultado oraciones que suenan un tanto raras para los oyentes. Entre los errores ortográficos habría que destacar el uso de los signos de puntuación, que en algunos casos hacen que suene un poco extraño, así como el incorrecto uso de las mayúsculas en palabras como “sahara” o “semana Santa”, ya que se hace mención en esta última, de una celebración religiosa en particular. Ok, bien

Analizando los errores presentes, en ambos textos, hemos puesto en evidencia la gran diversidad de elementos que tenemos que considerar al enfrentarnos a nuestros alumnos. El origen, la lengua materna, la cultura y el contexto? (aquí el contexto no puede estudiarse) son elementos que influyen poderosamente en el proceso de aprendizaje. A través de la identificación de los errores podemos analizar la evolución de la interlengua y aplicar la metodología más apropiada según los casos. De esta forma, el error pasa a convertirse en un camino obligatorio de tránsito (o fosilizado) por el que deben caminar todos los aprendientes de una L2. Muy bien

La actividad consistía en identificar y describir los errores intralingüísticos y extralingüísticas de varios textos realizados por alumnos de diferentes niveles y contextos culturales. A través de los conceptos abordados en la asignatura llevamos a la práctica el análisis pormenorizado de los errores así como la identificación del origen de los mismos en los textos aportados. Tengo que destacar que desconocía completamente los innumerables errores que se cometen por la interferencia de la lengua materna. En este punto quiero hacer una puntualización: en la actualidad muchos profesores desconocen la lengua materna de los alumnos a los que se enfrentan (por ejemplo chino, vietnamita o ruso). En muchos de estos casos el inglés es la lengua que tienen en común. Sin embargo, esto no quita para que los profesores se acerquen a entender, al menos de forma somera, cómo funcionan determinadas estructuras en las lenguas maternas de sus aprendientes o incluso, cómo esos mismos errores se reproducen en su primera L2, en este caso el inglés.
La metodología aplicada por el Análisis de errores ha dado un giro a la hora de abordar los errores cometidos por los alumnos durante el aprendizaje. Tradicionalmente cometer errores era sancionable, limitando de esta forma la participación activa por miedo a ser reprimido. Con esta nueva metodología entendemos mejor cómo se construye la interlengua y cómo ésta se transforma a medida que avanza el proceso de aprendizaje. Como docentes, cambiar nuestra actitud hacia el error y entender su origen, nos ayuda a conocer de primera mano, las necesidades que tienen nuestros alumnos, cómo adquieren y asimilan nuevos conocimientos, las dificultades que presentan dándonos, además, pistas para mejorar notablemente nuestra labor en el aula.
A través de los errores cometidos por nuestros alumnos podemos diseñar nuevas situaciones de aprendizaje que promuevan que sean ellos mismos, los que identifiquen y corrijan sus errores. De esta forma transformamos el error en una base para ampliar conocimientos, no solo para nuestros alumnos, también para nosotros como docentes. Sin embargo, no podemos caer en la realización de correcciones exhaustivas, ya que nosotros mismos también cometemos errores en el uso de la lengua. Por lo tanto, tendremos que hacernos conscientes de los niveles propios de la interlengua de nuestros discentes y trabajar en la superación contínua.
Con todos los materiales de la asignatura construí una idea mucho más completa y estructurada sobre lo que implica el aprendizaje de una lengua extranjera. Me adentré en conocer el concepto de interlengua, desconocido para mí hasta el momento, viéndolo como un constructo realizado por el propio alumno, cuya características principales son la dinamicidad y variabilidad contante y sobre todo, a darle la importancia que se merece, conocer la lengua materna de nuestros alumnos para desempeñar una enseñanza mucho más efectiva y en la que ellos sean los verdaderos protagonistas.